‘Estados Unidos de Los Tigres del Norte’

Integrantes de Los Tigres del Norte en concierto ofrecido en Nueva York en Febrero de 2013. Foto: Faviola Verdugo

Los Tigres del Norte en concierto ofrecido en Nueva York, en Febrero de 2013. Foto: Faviola Verdugo

“Son uno de los pocos grupos que cantan sobre los inmigrantes, de lo que sufrimos aquí y en México. Nosotros nos cruzamos con un sueño en mente, pero nos encontramos con una vida que no es nada fácil y Los Tigres entienden eso, ellos de verdad nos entienden”, es lo que le dijo el mexicano Iván Sánchez al periodista Larry Rother, cuando lo entrevistaba en uno de los conciertos que los Tigres del Norte ofrecía en Estados Unidos. Ese comentario, serviría para finalizar el artículo que el New York Times publicaría el pasado 27 de junio de 2014, sobre la agrupación sinaloense.

La publicación, habla de cómo cinco hermanos, que ahora son reconocidos por su gran trayectoria musical, lucharon por el sueño americano. El autor también reconoce la voz que los ‘ídolos del pueblo’ le han dado a la comunidad de inmigrantes latinos en ese país; y cómo los corridos, género que ellos harían popular, han ido perdiendo sus raíces.

A continuación les dejo una modesta traducción al español, y el link en inglés para los que quieran saber lo que publicó el importante periódico neoyorquino reconocido a nivel mundial.

The New York Times Link

http://mobile.nytimes.com/2014/06/29/arts/music/los-tigres-del-norte-breaks-boundaries.html?referrer&_r=3

Interpretación del artículo (Faviola Verdugo)

LOS ESTADOS UNIDOS DE LOS TIGRES 

Los Tigres del Norte rompen fronteras

Minneapolis, Estados Unidos. Unas cuatro horas antes de un concierto, la noche del viernes a finales del mes pasado (junio 2014), los cinco miembros de los Tigres del Norte, la agrupación número uno del género musical conocido como norteño, estaba tranquilamente cenando en la mesa del restaurante de un hotel. Ninguno de los demás comensales parecía notarlos, no sabían quiénes eran, y tampoco el personal, hasta que un camarero hispanohablante, tímidamente se acercó a su mesa.

¿Es realmente usted?, le preguntó a Jorge Hernández, el líder, vocalista y el mayor de los hermanos y primos que conforman el grupo. ‘No puedo creer que estén aquí en este hotel, es un gran honor’. De manera educada y amable, Hernández confirmó su identidad contestando ‘estamos a su servicio’ y con eso, una camarera se acerca para pedirles un autógrafo. Rápidamente la noticia voló hasta la cocina, desde donde los cocineros y lavaplatos se asomaban entusiasmados para verlos, saludarles y decirles en voz alta ‘bienvenidos’.

Aunque el grupo ha grabado más de 50 discos y vendido millones de copias en sus 45 años de carrera, Los Tigres siguen siendo invisibles para los anglosajones (norteamericanos de habla inglesa). Pero no es así para la creciente población de hispanos, -especialmente los inmigrantes mexicanos y centroamericanos que hacen el trabajo sucio en los campos, en la construcción, fábricas y hospitales- para ellos, son ídolos que cantan desde su experiencia personal, la dura tarea de tratar de hacer una nueva vida en un país nuevo y desconocido.

“Los problemas que nuestra audiencia tiene, nosotros los tuvimos y creo que eso toma sentido cuando salimos al escenario’, cuenta Jorge Hernández, de 62 años, cuando iba a bordo del camión del grupo que los llevaba de Des Moines, Iowa a Omaha, Nebraska. “Ellos se identifican con nosotros y nosotros con ellos. Se ven reflejados en nosotros”, enfatizó.

Al paso de los años, Los Tigres del Norte han grabado canciones de todos los estilos, desde cumbias, hasta baladas de amor. Pero probablemente son mejor conocidos por sus corridos, un estilo mexicano de contar historias a través de las canciones en las cuales hablan de temas políticos y sociales o de alguna figura pública.

Sin embargo, un gran número de las canciones del grupo aborda los desafíos que enfrentan los inmigrantes para llegar a Estados Unidos. En la película ‘Tres veces mojado’, se apropian de un insulto étnico para convertirlo en un término por el que se sienten orgullosos, el ser llamado mojados, representa los temerarios obstáculos que encaran al cruzar el Río Grande, el Suchiate y el Río Paz.

Otros de los temas de la agrupación, hablan sobre lo difícil que es crecer en los Estados Unidos. Quizá el mejor conocido es ‘La jaula de oro’, historia que fue contada en dos películas y que constantemente es pedida en sus presentaciones. Esta canción es acerca de un inmigrante que después de 10 años prospera en los Estados Unidos, pero sigue siendo ilegal, y que además lamenta que sus hijos, que nacieron ahí, no tienen interés de sus raíces mexicanas, por lo cual se pregunta, “¿de qué me sirve el dinero?, si estoy como prisionero dentro de esta gran nación, cuando me acuerdo hasta lloro, que aunque la jaula sea de oro no deja de ser prisión”.

Los Tigres del Norte nunca han dudado en ser parte de los debates que se dan sobre la reforma migratoria a nivel nacional. Cuando el estado de Arizona aprobó una legislación restrictiva en 2010, ellos fueron de los primeros en llamar a un boicot, además han realizado anuncios donde invitan a los latinos a votar, mensaje que también lo repiten en sus conciertos.

“Ellos son más que una banda”, menciona Juan Carlos Ramírez-Pimienta, un experto en corridos que es maestro en la Universidad de San Diego, Imperial Valley. “También son líderes sociales, que dirigen el curso de la comunicación entre los México-americanos y la comunidad latina”.

En octubre pasado, en un mitin por la reforma migratoria, la agrupación cantó el tema “Somos más americanos” en la que dicen: “ya me gritaron mil veces que me regrese a mi tierra porque aquí no quepo yo”. Y pasa afirmar que “somos más americanos, que hijos de anglosajón”, porque “yo soy la sangre de indio”.

“Mis hijos tienen muchos amigos con los que va a la escuela o a jugar futbol, amigos que siempre pensé que nacieron aquí, pero no, ellos están amenazados con ser deportados porque vinieron a esta tierra cuando eran pequeños”, dijo Hernán Hernández. “Ellos son como mis propios hijos, nunca te imaginarías que están aquí ilegalmente, algunos ni siquiera hablan español, ¿entonces cómo los van a deportar?”

Los Tigres del Norte, son los hermanos Jorge, Hernán, Eduardo y Luis Hernández, además de su primo Óscar Lara, vienen de una familia con raíces en el estado mexicano de Sinaloa, ahora un centro violento del tráfico de droga, pero que alguna vez fue un estado agrícola pacífico.

Cuando Jorge era un adolescente y su hermano Hernán tenía cerca de 8 años, se fueron a la ciudad de Mexicali a probar suerte, después, en 1968, cruzaron a los Estados Unidos con una visa temporal porque iban a cantarle a los prisioneros hispanos en las cárceles de California. Luego,dijo Jorge, el que había organizado el viaje, huyó con sus pasaportes y entonces se quedaron solos y a su suerte en San José, donde actualmente residen. Una familia de inmigrantes se compadeció de ellos y les ofreció alojamiento. Para sobrevivir tocaban en restaurantes por “un dólar por canción, una cora, lo que sea que pudiéramos conseguir”, recordó.

“Había momentos en los que nos queríamos regresar a México, pero teníamos una responsabilidad”, agregó Jorge. “Nuestro padre estaba muy mal, tenía parálisis y no podía caminar, entonces queríamos ahorrar dinero para curarlo y por eso nos decíamos, está bien, podemos soportar esto”.

Durante el día, Jorge trabajaba en los campos de lo que ahora es la Universidad Estatal de San José, la hacía de portero o ayudando en la cafetería, después se iba a clases de Inglés. Los miembros de la agrupación estuvieron en el país ilegalmente por un tiempo, pero ahora todos, menos Eduardo (que tiene una Green Card, un permiso que le permite residir y trabajar) son ciudadanos de los Estados Unidos y México.

Los Tigres tuvieron su primer éxito en 1974 con la canción “Contrabando y traición”, un corrido innovador que mezcla una historia de amor con el narcotráfico. En sus inicios cantaban para trabajadores de los campos agrícolas en campamentos y cantinas, por ello su primer gira se basó en la época de las cosechas: uvas en California, manzanas en Washington, papas en Idaho, espárragos en Michigan y los cítricos en Florida (de esa experiencia nació un corrido llamado “César Chávez”, quien fuera líder sindical de los trabajadores del campo).

A medida que la población inmigrante ha cambiado sus tradicionales lugares de trabajo, también han cambiado las giras de la agrupación, especialmente en la última década. Ahora, frecuentemente hacen sus presentaciones en estados del sur como Georgia y Tennessee, así como en el medio oeste y en las grandes llanuras, donde los inmigrantes hispanos han llegado para trabajar en empacadoras.

En el show del domingo en el Mid-America Center en Omaha, la mayoría de los asistentes eran precisamente esos latinos de la clase obrera. Adolfo y Guillermina Zapata manejaron durante dos horas desde Wakefield, Nebraska para verlos. Los dos trabajan en una procesadora de huevo. “Para cuando lleguemos a casa, serán como las 4:30 de la mañana y tenemos que estar en el trabajo a las 6:00”, comentaron después del concierto, mientras esperaban en la línea para tomarse fotos y pedirle autógrafos a Los Tigres, pero en ese mismo momento Adolfo Zapara, de 54 años agregó “pero es su cumpleaños, y son Los Tigres, entonces no nos lo podíamos perder”.

Los miembros de la agrupación dijeron que recientemente tocaron en Maine por primera vez y que el único estado en el que no se han tocado es Montana. En Florida, se han presentado por largo tiempo en centros agrícolas como Lakeland y Homestead, pero en Septiembre están contratados para tocar en Miami, un nido de música caribeña que tradicionalmente ha sido indiferente a los estilos mexicanos y donde nunca antes han dado un concierto.

“Ellos están siguiendo los patrones migratorios, ya que la población mexicana y centroamericana está llegando a lugares donde años antes no había presencia latina. A medida que la demografía de los Estados Unidos cambie, ellos siempre encontrarán nuevos públicos”, dijo Ramírez-Pimienta.

Uno de las fortalezas del grupo, dice Guillermo Santiso, ex jefe del sello discográfico de la agrupación y ahora productor de televisión, es que “son grandes narradores”. Jorge Hernández lo expresó de esta manera: “Cuando nos sentamos a elegir las canciones, las vemos como películas o telenovelas y las elegimos de acuerdo a ello”.

Esta estrategia obviamente resuena con los cineastas: Los Tigres han participado en 18 películas, la mayoría basadas en sus canciones. Recientemente la cadena de Televisión Telemundo, tuvo éxito con una serie basada en la canción “Contrabando y traición”, llamada ‘Camelia la Texana’, y además en este año están próximas a estrenarse dos más, también historias de sus temas.

“Contrabando y traición” es un ejemplo de lo que es un corrido acerca del tráfico de droga, al que se le aúnan los éxitos como “La banda del carro rojo” y “Jefe de jefes”. Pero el mercado de la música regional mexicana, actualmente está nominado por artistas o grupos jóvenes cantando narcocorridos que glorifican a los narcotraficantes que han traído el caos a México, y es un fenómeno que crece día a día. Hasta los hermanos Hernández, están alarmados por el tono de las canciones.

Lo que hace diferente los temas de Los Tigres del Norte de los actuales, es que en sus historias, los hombres malos reciben su recompensa, enfatiza Jorge Hernández. Por ejemplo, en la letra de ‘Una camioneta gris’, una pareja que estaba de luna de miel en Acapulco, a su regreso a California decide llevar marihuana, en el camino se dan cuenta que son perseguidos por unos delincuentes. Al tratar de huir son arrollados por el tren.

Los narcorridos de ahora, no son fieles a las raíces de lo que es realmente un corrido, se quejó Hernán Hernández. “Ahora los hacen de manera negativa”. El mencionó el caso del cantante Tito Torbellino, que fue asesinado a balazos el mes pasado mientras almorzaba en un restaurante de la ciudad Obregón, Sonora. Es un ejemplo de los peligros que llevan consigo cantar este tipo de canciones, que se consideran son mandadas a hacer por los jefes de las droga que tienen un alto ego.

En su presentación en Minneapolis, Los Tigres, como siempre lo hacen, invitan a la audiencia para que pidan sus temas favoritos, los cuales se convierten en una mezcla de corridos políticos y baladas de amor. Pedazos de papel, solos o pegados a sombreros, cruces y hasta escapularios, son arrojados al escenario con los títulos de las canciones y dedicatorias escritas con mano temblorosa.

“Crecí escuchando a Los Tigres del Norte y vine al concierto porque todas sus canciones son acerca de los inmigrantes, ahora me reflejo en ellas”, dijo Iván Sánchez, un joven mexicano de 32 años de edad que arribó a los Estados Unidos ilegalmente hace 10 años, pero que ahora es legal y enseña español en una escuela de la localidad. “Son uno de los pocos grupos que cantan sobre los inmigrantes, de lo que sufrimos aquí y en México. Nosotros nos cruzamos con un sueño en mente, pero nos encontramos con una vida que no es nada fácil y Los Tigres entienden eso, ellos de verdad nos entienden”.

TEXTO INTERPRETADO DEL ARTÍCULO ‘THE UNITED STATES OF LOS TIGRES’, ESCRITA POR LORRY ROHTER Y PIBLICADA POR EL PERIÓDICO THE NEW YORK TIMES

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